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Sistema electoral mixto resuelve la omnipresencia del clientelismo y la corrupción: Senador John Sudarsky

Author: AlianzaVerde/martes, 05 de febrero de 2013/Categories: Comunicados

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RESUMEN


1 - Los cambios institucionales en el país se neutralizan o fracasan porque el sistema político es funcional al clientelismo, gracias al sistema electoral. En temas como el desarrollo rural en el que la educación de setecientos mil jóvenes es clave para superar la pobreza, las cifras muestran que no hay avances. La razón: los políticos cooptan las secretarias de educación y las usan para pagar favores y asegurar su permanencia en el Congreso. Así se genera un círculo vicioso, en el que las instituciones políticas son un obstáculo para superar la pobreza.

2 - El sistema electoral que permite esas prácticas, hace que el Estado mantenga su carácter neopatrimonial, en el que cada político se apropia de rentas administrativas, contratos, puestos, y programas de gobierno, para permitir la gobernabilidad. El costo social en atraso y pobreza al mantener y revitalizar el sistema clientelista, hace imperativo romper ese círculo vicioso. La negociación de paz es una oportunidad para abrir el espacio de participación política promoviendo un cambio del sistema electoral. De lo contrario, será otra oportunidad para que se repita un ciclo de cooptación, al permitir que las FARC ocupen curules en órganos colegiados, dándoles acceso privilegiado a rentas públicas, introduciendo un nuevo actor en el sistema clientelista que impide el desarrollo y la modernización de nuestras instituciones.

3 - El sistema electoral mixto resuelve la omnipresencia del clientelismo y la corrupción, al lograr que los políticos respondan a sus electores. El sistema electoral mixto, con la creación de Distritos Electorales Uninominales, le permitirá a los ciudadanos y a la sociedad ejercer control sobre sus políticos. Introducir  el concepto de acontabilidad en nuestra cultura política, con mecanismos ciertos y efectivos de rendición de cuentas y transparencia en el ámbito de lo público, es necesario para que un estado modernizado sea un factor positivo en la superación de la pobreza.

 

 

 


 
CARTA COMPLETA

Bogotá D.C., 30 de enero de 2013

Doctor
Juan Manuel Santos
Presidente de la República
Ciudad

Señor Presidente:

Sé la importancia del año que inicia para el futuro del país y para el legado que este gobierno busca consolidar.  Conozco los desafíos a los que se enfrenta y acompaño las apuestas que ha hecho para resolver los problemas de fondo del país, las cuales como bien es sabido he respaldado como senador y como miembro del Partido Verde.  Celebro la audaz propuesta de negociación con las FARC la cual, esperamos todos, logre el fin del conflicto y la construcción de una paz duradera que permita al país pasar la página y llegar a un nuevo estadio de desarrollo.

Apoyo la apertura de espacios para que la ciudadanía se pronuncie sobre los temas de la agenda de negociación y presenten las rutas más convenientes para que cada uno de tales puntos tenga un resultado positivo. 

De acuerdo con lo anterior, los eventos realizados sobre la política de desarrollo agrario integral con la participación de diferentes sectores del país y las actividades de la Comisión de Paz del Congreso, deben reproducirse e imitarse, con el fin de conocer las propuestas de la ciudadanía en relación con los otros puntos de la agenda, particularmente los relacionados con la participación política.

Estoy convencido de que cualquier cambio que el país quiera emprender se verá truncado o aminorado por la forma en que nuestro sistema político es funcional al clientelismo, el cual es determinado por el sistema electoral.  Este reproduce costumbres políticas que no le permiten a la estructura del Estado modernizarse y afecta cuestiones tan centrales para nuestro cambio cualitativo, por ejemplo, el desarrollo rural y un cubrimiento universal de la educación.

No es posible lograr el progreso de nuestro país y de todas sus regiones si no cambiamos el modelo actual de gobernabilidad, un esquema institucional que corta la relación entre sociedad y Estado al forzar que las relaciones entre ciudadanos y la política sean mediadas por relaciones clientelistas. 

Una de las consecuencias negativas del modelo, como lo demostré en el debate que sobre Educación Media realice en la Comisión Sexta el pasado 30 de octubre, es el de truncar las metas propuestas en el Plan de Desarrollo.  Para el 2010 la cifra nacional de cobertura de educación media era del 79%; al desagregar esta cifra entre la cobertura urbana y la rural, en esta última solo se llega al 48%.   La meta del gobierno para el cuatrienio es llegar al 91% de cobertura nacional; lo que se descubrió en el debate es que finalmente no se vienen dando cambios que permitan aumentar la cobertura rural.  No llegar a el cubrimiento universal llevaría a un aumento de un millón de jóvenes adicionales sin bachillerato completo en el cuatrienio, por encima de los 15.5 millones de colombianos mayores de 20 años sin él y con ello no tener acceso a mejores oportunidades para salir de la marginalidad.

La explicación oficial sobre estos resultados en el caso rural es la deserción escolar; pero encontramos que al menos en aquellos departamentos donde la situación es más grave, el problema responde a la cooptación de las secretarias de educación por políticos que hacen uso de ellas para el pago de favores políticos y asegurar su permanencia en el Congreso.  Encontramos que por ejemplo en un departamento como el Cauca no hay deserción sino falta de colegios: no hay suficientes colegios de los cuales desertar.  ¿Qué responsabilidad han asumido los políticos de estas regiones? ¿Quién los llama a rendir cuentas?

Los políticos tradicionales practican la captura de diferentes instituciones del Estado, las cuales son utilizadas bajo una lógica de reproducción clientelar, sin atender a las responsabilidades para las cuales fueron creadas en principio, como es el caso de las secretarias de educación.   Se genera con ello un persistente círculo vicioso, donde las instituciones políticas se convierten en obstáculos para superar la pobreza.

Por este tipo de situaciones el Estado colombiano continua manteniendo su carácter neopatrimonial, donde cada político se apropia de unas rentas administrativas, contratos, puestos, aún el reconocimiento mismo por los programas implementados por el gobierno, a los que logran acceso privilegiado para lograr la gobernabilidad.  

Es imperativo para frenar esta situación que encontremos por tanto la manera de introducir el concepto de acontabilidad en nuestra cultura política, es decir verdaderos y efectivos mecanismos de rendición de cuentas y transparencia en el ámbito de lo público.

El proceso de paz se configura como una coyuntura histórica para dar solución a este y otros problemas o al menos establecer un acuerdo nacional que permita por fin vencer la inercia institucional, seguir un derrotero claro y construir círculos virtuosos que beneficien a todos los colombianos.

Humberto de la Calle ha resaltado la importancia que tiene para el proceso de conversaciones la presentación de propuestas concretas a la mesa.  Es por esto que invito a que se tome atención de la propuesta que he venido liderando para que se reforme nuestro sistema electoral y transite a un modelo mixto que permita la creación de verdaderos puentes colectivos entre la ciudadanía y el sistema político. 

El proyecto de sistema electoral mixto responde justamente a la necesidad de, como se ha expresado en diferentes espacios en relación con el punto de la participación política en la agenda de negociaciones, crear “medidas efectivas para promover mayor participación en la política nacional, regional y local de todos los sectores, incluyendo la población más vulnerable, en igualdad de condiciones”.

Creo sinceramente que el sistema mixto resuelve muy fundamentalmente algunos de los problemas más centrales de nuestra sociedad, a decir la omnipresencia del clientelismo y la corrupción al permitir que los políticos tengan que responderles a sus electores y se cree la transparencia cuya ausencia enerva a todo el mundo y mina la legitimidad de nuestro sistema político, particularmente al Congreso de la República, el cual ha sido claramente cuestionado  durante los últimos años por sus resultados y las actuaciones de una porción importante de sus miembros. 

Me inquieta que el resultado de la negociación de paz en relación con el punto de la participación política sea el surgimiento de otro ciclo más de cooptación, muy característico de la tradición colombiana, al permitir a las FARC participación política con una curules temporales en órganos colegiados, especialmente en el congreso de la República, o si por otro lado, se darán los pasos para romper los círculos viciosos.  Una propuesta como la del sistema electoral mixto incluye la existencia de Distritos Electorales Uninominales  permitiendo a la sociedad tener control sobre sus políticos.

Sería una verdadera tragedia que esta magnífica ocasión de reforma y cambio que se avizora en la negociación con las FARC, no de solución a los problemas generados por las formas tradicionales de hacer política en Colombia.

Cordialmente,

 

 

John Sudarsky
Senador de la República

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