
El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro Urrego, y su Secretario Distrital de Educación, Oscar Sánchez, durante las últimas semanas han dado a conocer a través de los medios de comunicación su intención de implementar el grado 12 en el Distrito. Se sabe poco de esta medida salvo que estaría orientada a que los estudiantes que terminan su bachillerato (educación media) tengan una mejor preparación con los fundamentos necesarios para su profesionalización.
Para el Concejal de Bogotá por el partido Verde Hosman Martínez la discusión sobre la viabilidad del grado 12 en el Distrito debe fundamentarse en el estudio de las actuales deficiencias de la educación básica, media y superior en Bogotá. Afirma que “nuestra ciudad necesita una educación pública de calidad que elimine la brecha de desigualdad existente con la educación privada y que ofrezca a la juventud la adquisición de competencias laborales generales que les permitan conseguir de manera fácil mejores empleos y tal como ha sido presentada la propuesta, el grado 12 no resuelve los problemas de la educación en el Distrito”.
El concejal Martínez explica que en el Distrito se matriculan en educación básica y media alrededor de 1 millón y medio de estudiantes distribuidos en Pre jardín 21.105, jardín 33.670, transición 95.132, primero 109.299, quinto 125.453, sexto 133.221, noveno 117.812, décimo 108539 y por último en el grado 11 94.684 estudiantes; lo que refleja que cerca de 40 mil estudiantes que se matriculan en sexto no llegan a matricularse en once.
La deserción escolar de sexto a noveno (educación básica) se da a razón promedio de 5000 estudiantes cada año. Mientras que en décimo y once es de 11000 por año. “El grado doce no garantiza por sí mismo la continuidad del estudiante en el sistema educativo y de acuerdo a la tendencia reflejada por las cifras que mencioné, se vería afectado por el significativo índice de deserción escolar” afirma.
Para el Concejal de Bogotá el acceso a “la educación es profundamente sesgado en la ciudad, dependiendo casi exclusivamente del ingreso familiar. Los jóvenes de las localidades más pobres asisten en menos proporción a algún servicio educativo que los de las localidades más prósperas. Y sus condiciones laborales son por tanto más difíciles”. En términos generales expresa que en Bogotá “de cada 100 estudiantes que inician su proceso educativo en el Distrito (desde primero de primaria) sólo 58 se hacen bachilleres y de estos: 1 se hace técnico, 1 tecnólogo, 4 profesionales y 1 realiza un posgrado”.
“La invitación al Alcalde Petro es a examinar la viabilidad del grado 12 porque lo que realmente hay que hacer en el Distrito en materia de educación es ampliar la cobertura de las instituciones oficiales (con la intención de garantizar bajos costos) en educación técnica y tecnológica; capaz de vincular a los jóvenes con las oportunidades del sector productivo”.
“Así mismo extender los subsidios, las becas y profundizarse el crédito buscando equidad en el acceso a la educación, impulsarse desde la educación básica la adquisición de competencias generales para el trabajo calificado, ajustarse la oferta de educación técnica a la demanda de empleo; vinculando a la empresa como espacio de aprendizaje práctico, es allí donde se mejoran las competencias laborales y se crean lazos sociales”.
Por otra parte concluye que, “es de vital importancia para una educación de calidad brindar especial atención a la primera infancia ya que está demostrado que es la base del desarrollo del ser humano” en esta etapa se establecen las bases para el proceso cognitivo, físico y psicosocial, por lo tanto es de vital importancia el fortalecimiento de la educación de 0 a 5 años, entendida como el aprestamiento para la educación básica y en general para la vida, “es necesario que nuestros niños se formen para convivir en sociedad y para emprender proyectos que agreguen valor y generen progreso en la sociedad partiendo desde sus capacidades individuales”.
Cabe aclarar que actualmente el modelo educativo, no incluye la primera infancia; lo que genera una brecha gigante en el desarrollo entre los niños que acceden al sector público y aquellos que lo hacen al sector privado. “En consecuencia, el direccionamiento de políticas Distritales a la implementación de la educación preescolar pública de calidad, debe ser nuestro primer paso para asegurar el mejoramiento de la calidad de vida de nuestros jóvenes” puntualiza el Concejal Martínez.